Picture
     Una experiencia interesante fue regresar de la comida y encontrarme una nota de un conocido quejándose de no poder salir de sus circunstancias, de sus jefes, de su salario, de que la teoria es fácil pero en la realidad no resulta, de que las circunstancias que rodeaban su vida eran las que le impedían mejorar, etcétera. 
     No resistí la curiosidad y traté de saber desde dónde venía el dolor de sus quejas. Algo que me sorprendió fue descubrir que posiblemente sí podría estar en una circunstancias no deseadas en su vida pero... una buena pregunta sería... ¿qué estabas haciendo cuando te quejaste? ¿qué has hecho a lo largo del día para mejorar lejos de quejarte de algo que te duele y que suele ser una queja recurrente? Quise ver en su Facebook algo de él y encontré que la semana anterior había hecho publicaciones, con mucha frecuencia, hasta el sábado a medio día. No había publicaciones el sábado por la tarde ni el domingo. ¿Podría ser que no tuviera computadora en casa y se conectara desde el trabajo? Probablemente. 
     Las publicaciones en su muro reiniciaron el lunes a las 9:30 horas aproximadamente, ¿Habría ya llegado al trabajo? Publica y comparte respecto de chistes, peleas, críticas, algo se servicio social, videos simpáticos (que supongo vio antes de enviar), imágenes, etc. 
     Sus publicaciones más o menos aparecen cada media hora... se suspenden a las 14:00 horas y continúan a las 16:00, aproximadamente. ¿Este tiempo vacío se debe al tiempo de la comida en que dejó la computadora en la oficina? Son supuestos y finalmente esto no me parece ser lo más relevante de la reflexión.
     Lo más importante de la nota no es cuestionar al lector, es justo llevar la historia a cada uno de nosotros para que cada uno comprendamos la importancia de escucharnos, de percatarnos de nuestras quejas, y que posiblemente nos preguntáramos desde lo más profundo de nosotros mismos: ¿Qué estoy haciendo cuando me quejo y explico mi fracaso? ¿A dónde me lleva la queja? ¿Cuánto tiempo y cómo lo uso para quejarme? ¿En que me distraigo y qué podría hacer distinto para ir más allá de esta queja y de esperar que otros se hagan cargo de solucionar mis problemas y mis circunstancias?  Hoy, Internet puede ser usado como una poderosa herramienta para optimizar algún tiempo de tus distracciones en tiempo más productivo. Dichoso aquél que tiene horas de posible acceso al mundo para informarse y educarse para mejorar su vida. Esto supone algo que muchas veces duele: Asumir una profunda responsabilidad de sí mismo. ¿Una buena tarea? Leer y aplicar la siguiente frase durante varios días:
     Hoy, lejos de quejarme y otra vez, me enfoco en dedicar algún tiempo de mi día a formarme más y de mejor manera para crecer y fortalecerme en diversas áreas de mi vida. Hoy cambio un poco de mis distracciones por aprendizajes para vivir mejor.

 
 
Picture
     Viví muchos años en absoluto desconocimiento del poder que habita en mí. Viví muchos años en el desconocimiento que habita en cada uno de nosotros. Muchos años en el ahí se va, en haber que es lo que la vida me concede, en la esperanza de que las circunstancias de mi vida mejoraran, en la responsabilidad echada hacia otros de lo que era mi vida y mis resultados. Era facil justificar el éxito de otros sin darme cuenta de que vivir de esa manera sólo me hacía deterner las posiblidades de hacer crecer la mía. Si el destino y las malas y pobres circunstancias externas eran mi destino, parecía no haber muchas posibilidades de que yo pudiera crecer. 
     ¿Cuando comenzaron a cambiar las cosas? El día que escuché profundamente la expresión: Asume tu responsabilidad. Entonces me di a la tarea de lo que esto implicaba, dejé de responsabilizar a otros de mis circunstancias para, asumiendo mi responsabilidad personal darme a la tarea de crecer con compromiso. Ese día comencé a crecer más que nunca antes. 
     La vida nos enseña de diversas maneras, y podemos aprender a punta de circunstancias y experiencias que se van presentando, pero esta manera de aprender suele ser muy larga y dolorosa. Cuando uno asume el compromiso de crecer, tiene que empezar por asumir la responsabilidad personal y dejar de ser víctiima de las circunstancias. Darse a la tarea de asumir su valioso poder como individuo para ir en busca de lo que le hará crecer. Y cuando uno toma las riendas de su vida, el crecimiento suele ser costoso en esfuerzo pero sumamente poderoso en la remuneración de lo que nos da como resultado, como beneficio. 
     Qué valioso dejar de vivir en automático y darse uno a la tarea de, día a día, asumir el comrpomiso de crecer.

 
 
Picture
     Puedo darte lo que tengo, puedo construir con lo que poseo y, comprenderlo, me lleva a comprender la importancia de nutrir mi vida, mis pensamientos y mis acciones.
     Cuando lo que nutre nuestro intelecto y nuestra información es el comentario limitante que parte de la ignorancia, las quejas por malas experiencias individuales de otros y nos dejamos fluir en ese clamor popular por ser parte de ese "no saber" y muchas veces repetir sólo por mala costumbre, tenemos opciones muy limitadas de respuesta para buscar nuestras opciones de mejora y de éxito. 
     Yo puedo darte lo que primero tengo, no puedo compartir conocimiento si éste no ha llegado primero a mí. ¿Cómo hablarte de éxito y felicidad si tú descubres que yo ni siquiera estoy en un sincero camino de búsqueda de éxito y felicidad o te hablo desde una profunda ignorancia de ello. Primero hay que nutrir tu interior para poder irradiar el éxito que deseas.
     Imagina un árbol, quieres frutos de él pero es un árbol raquítico y casi seco. Un árbol sediento y mal nutrido. ¿Cómo puedes exigirle buenos frutos? ¿Cómo puedes exigirle buenos resultados? No tiene los recursos que requiere para dártelos.
     Si nosotros nos damos a la tarea de abonar su tierra, al regarlo a diario, al quitar la maleza que le afecta; estamos construyendo las circunstancias de abundancia necesarias para ese árbol. Entonces, en consecuencia, crecerá más sano, más frondoso y podrá otorgarnos frutos ricos y saludables. 
     No te dejes perder en el clamor popular y limitante, busca gente que te ayude a nutrir tu intelecto y tus pensamientos, busca todas las herramientas posibles para mejorar, y mientras más conocimiento y experiencias tengas, podrás dar mejores respuestas a todas las necesidades de tu entorno y podrás construir mejores frutos. Recuerda siempre que primero debemos nutrirnos para tener recursos de provecho
    Si cada día mejoras la calidad de lo que recibes, cada día tendrás más que otorgar a otros, en consecuencia. 
    Sígueme en Facebook.com/GuidoRosasPage

 
 
Picture
     Levanta la mirada y descubre todo lo que hay frente a ti. Con la mirada baja, tu campo visual puede ser un piso, una acera por la que caminas, y sólo levantar un poco la mirada te puede llevar a descubrir otras muchas cosas, y levantarla aún más te permite descubrir cómo está el día, cuántas nubes hay, si hay árboles y cómo son sus copas. 
     Caminar por la calle de tu casa haciendo este ejercicio con atención te lleva a descubrir fachadas de casas con detalles que quizá nunca habías observado, con la mirada levantada puedes abrir mucho más tu campo visual y los mismos caminos se vuelven distintos, mucho más ricos en muchos sentidos y si, además de abrir más los ojos y levantar más la mirada enfocas tu visión hacia las mejores cosas, aún descubrirás que hay mucho más. 
     Así es la vida, la vida, sal de la trampa del mal hábito de ver siempre al mismo sitio, toma nuevos caminos, mira hacia nuevos lados, escucha nuevas risas, descubre nuevas opciones. Cambia tu actitud de vida abriendo los sentidos hacia mejores cosas y descubrirás tantas cosas nuevas que quizá en un principio no sepas que hacer con ellas. 
     Siempre digo que la vida es como un gran banquete y hoy te digo una vez más que lo pienso, sólo hay que dejar de ver siempre el mismo plato, mirar a la mesa del banquete y encaminarte para servirte cosas nuevas de él.
    Sígueme en Facebook.com/GuidoRosasPage

 
 
Picture
     Muchas veces estamos alerta a los celos y las envidias que pueden tenernos otras personas por un sinfín de razones. Pero… ¿Estás alerta a tus emociones? ¿A tus celos y a tus envidias?
     Una breve distinción entre ambas sería que los celos generalmente involucran a otra persona, suele ir con una sensación de que alguien prefiere a alguien a quien quieres, o a  alguien que puede quitarte a la persona que amas o sus afectos, etc. La envidia va más relacionada a lo que tú tienes y lo que deseas, o cuando deseas que otro no tenga algo como dinero, fama, belleza, éxito, popularidad, etcétera. 
     Por supuesto que pueden mezclarse y es justo ahí donde muchas veces se confunden.  Ambas se juntan en la sensación de “no tener”.
     Lo más lamentable es que no nos percatamos que al no aceptar sentir celos y envidia, quizá no nos damos cuenta de que esto nos frena para mejorar lamentando lo que otros tienen. La envidia puede ser tan destructiva que puedes pasarte la vida justificando éxitos ajenos, criticando, buscando los defectos de otros que minimicen sus aciertos y cosas por el estilo, lejos de buscar mejorarte a ti mismo.
     Aceptar nuestros celos y nuestras envidias; hacernos preguntas más productivas para buscar mejorar, crecer, usando a nuestros “envidiados” como Grandes Maestros, cambiaría por completo las cosas.  Volver esa envidia en admiración para aprender.
     Yo nunca tendré tu sitio en la vida porque cada quien tiene su propio espacio, tiempo y vida personal. Pero, si convierto esa envidia en admiración para aprender de ti, seguramente lejos de perder el tiempo en ver si te destruyo de alguna manera, aprenderé a ser un mejor yo.  
    Sígueme en Facebook.com/Autoliderazgo.

    Guido Rosas es autor deli Libro AUTOLIDERAZGO, lee más de él y encuéntralo presionando AQUÍ:

 
 
Picture
     Una de las grandes diferencias que puede existir entre un simple deseo o sentir devoción por algo son los mecanismos que nos llevarían a lograrlos o no. 
     Cuando es un deseo superficial solemos imaginar las circunstancias y nos complacemos en imágenes de lo que podría ser. Ese puede ser un primer paso, pero se requiere inyectar un tanto de devoción y/o fervor que es el sincero deseo de obtener la realización de nuestros sueños. Es realmente ir por el empuje y lo necesario para alcanzarlos. Estoy seguro de que podríamos lograr muchas más de las cosas que quiséramos si realmente inyectáramos en ellas pasión y deseo profundo. Entusiasmo y fidelidad a nuestros anhelos. 
     Cuando hay un profundo deseo por algo es mucho muy improbable que no se logre. Eso lo puedes ver en los ganadores y líderes del mundo que un día se vieron a sí mismos en determinado estado o circunstancia y dieron, don devoción y fervor, todo lo necesario para llegar a donde están ahora.
     Regálate unos minutos respecto para reflexionar respecto de qué has soñado, que sabes que aún estás a tiempo de obtener y por falta de fervor y devoción a ese sueño no lo has convertido en una meta realizada y lejos de recriminarte no haberlo logrado o seguir permitiendo que pueda convertirse en una futura frustración, date a la tarea de trabajar en él 
     Cada día procuro trabajar un paso para realizar pequeños logros que en su suma me lleven a grandes logros. Gran parte de la vida es soñar y disfrutar del placer de descubrir cuántos de ellos pueden convertirse en la realidad de tu vida.
    Sígueme en Facebook.com/Autoliderazgo.

Guido Rosas es autor del libro Autoliderazgo - visita la librería electrónica: AQUÍ

 
 
Picture
     El que no haya cometido un error en su vida, que tire la primera piedra. Qué importante comprender el camino de los errores y de cómo interpretarlos. De la descripción de la real academia de la lengua me gusta: Acción desacertada. Así de simple, un desacierto. Luego entonces lo ideal es no vivir castigándonos por algunos errores que hayamos cometido sino enfocarnos en aprender de ellos. Si los describimos como desaciertos valdría la pena considerar que necesito cambiar en mis pensamientos y conductas, en mis aprendizajes y posibilidades para acertar en nuevas oportunidades.
     Creo que el peor error es estar conscientes de que estamos fallando y continuar en ese lamentable camino, pagando el precio de no corregir por el beneficio de una aparente comodidad y falta de esfuerzo.
     En la formación tradicional nos enseñaron que equivocarse es malo, pero pienso que equivocarse es una opción de aprender algo con consciencia y una nueva oportunidad de crecer. Es como el juego del arco y la flecha, si por no acertar abandonas el juego nunca aprenderás a acertar. Si sigues tirando flechas una y otra vez desde la ignorancia, quizá algún día, casi por casualidad alguna flecha dé en el blanco, pero si decides aprender de tus desaciertos y aprendes de quien acierta más que tú, seguramente esos aprendizajes te llevarán a ser un gran arquero de tu vida. 
     Toma un papel y anota los errores que crees que repites una y otra vez y que te están impidiendo avanzar. Anota cuáles podrían ser  o estar las las oportunidades para aprende de ellos; conviértelos en oportunidades de aprendizaje y descubre cuántas cosas y qué valiosos pueden ser los "errores" como maestros de vida.
    Sígueme en Facebook.com/Autoliderazgo.

Guido Rosas es autor del libro Autoliderazgo - visita la librería electrónica: AQUÍ

 
 
Picture
     Perdemos tanto tiempo rodeando la información que queremos compartir o preguntando directa y asertivamente lo que deseamos obtener o plantear, que muchas veces, cuando logramos llegar al punto que deseamos comunicar, la otra persona ya está dispersa o cansada de esperar. 
      Incluso está se ve con frecuencia en la petición de solicitudes hacia nuestros colaboradores o nuestras parejas. Damos un preámbulo demasiado largo y suele ser por dos razones: Miedo y falta de claridad en lo que deseamos. 
     Preguntarnos antes de un planteamiento cuál podría ser el miedo nos puede llevar a asumir primero lo que puede perderse y una vez asumido ir por la ganancia.Finalmente, si no lo digo es probable que no lo obtenga  si lo digo es probable que tampoco (quizá peor con tanta sobrada información) pero también en la segunda abro la posibilidad de obtener lo que deseo. Debemos entrenarnos a ir, poco a poco, más allá de neustros miedos. 
     En la segunda posibilidad de no estar claro en lo que deseo lo ideal es que uno sepa a dónde quiere llegar. Si yo no sé cual es el objetivo o destino que deseo es muy probable que me extravíe en el camino. Luego entonces preguntas como: ¿Qué es concretamente lo que deseo pedir o solicitar? ¿Cuál es la manera más breve de solicitarla y en qué términos? 
     Quiero agregar que en la medida que uno es claro y directo dentro del conocimiento del punto en cuestión y sus objetivos es más facil lograr mejores negociaciones y obtener en términos generales mejores resultados. 
     La gente más exitosa y los mejores puestos se dan entre las personas que desarrollan la habilidad de ser mucho más directos para solicitar para corregir y para aclarar cualquier circunstancia que se tiene que pedir o resolver
    Sígueme en Facebook.com/Autoliderazgo.

Guido Rosas es autor del libro Autoliderazgo - visita la librería electrónica: AQUÍ

 
 
Picture
     Una de las conductas más comunes que tenemos es la de explicar nuestros fracasos o justificar nuestros incumplimientos. Valdría la pena reflexionar respecto de esta conducta que lejos ayudarnos a avanzar, propicia mantenernos estancados en la falta de éxito de lo que aparentemente deseamos o de lo que debería ser nuestro cumplimiento para mantener lo que ya tenemos. 
     Hablando primero de lo que ya tenemos, observa como es común que gente que ha ganado un empleo o ha iniciado una relación personal, de pronto parece entrar en una zona donde se acomoda y comienza a incumplir acuerdos previos. Eso le lleva a deteriorar sus relaciones sean laborales, de clientes o personales y lo peor de todo es que es muy común que cuando uno ha perdido lo que tenía, se torne en su propia víctima y explique a otros las causas de su mala suerte. 
     Así mismo pasa con los sueños que uno tiene, las metas que desearía obtener; uno sueña, dice que quiere algo para su vida pero un sinfín de circunstancias como la apatía, el deseo de obtener por el camino fácil o no pagar cierto precio le lleva a perder sus metas y en un afán de no verse mal con el entorno se vuelven expertos para convencerlos de qué ha sucedido que le ha impedido llegar a donde deseaba. Peor aun si cree que son las circunstancias externas cuando no lo son.
      Buscar culpas y responsables externos de la falta de cumplimiento y logro de nuestros compromisos y metas suele ser una conducta muy destructiva para nosotros mismos. Lo primero que se requiere es asumir la responsabilidad de lo que uno está haciendo, y si bien, tenemos el hábito de justificarnos, lo ideas es observar cada uno de nuestros comentarios y no enfocar nuestra energía en buscar pretextos sino preguntarnos más qué pequeños pasos podemos dar día tras día para salir de ese mal hábito y entrenarnos a obtener más y mejores resultados. 
     Siempre insisto en que lo más importante no es cambiar todo de golpe, hay que entrenarnos primero observándonos más y luego asignándonos tareas que cumplamos y en la repetición constante irnos subiendo el nivel Te invito a repetirte una y otra vez las siguentes frases y preguntas en un proceso de autoasesorarte: 
     1) No me expliques porque incumpliste, dime ¿qué cambiarás para cumplir. 
     2) No me expliques por que no lo lograste, dime qué harás para lograrlo.
     Sígueme en Facebook.com/Autoliderazgo.

Guido Rosas es autor del libro Autoliderazgo - visita la librería electrónica: AQUÍ

 
 
Picture
     En toda circunstancia de vida y en toda experiencia cotidiana siempre puedes encontrar un valor para tu vida. Uno de los grandes impedimentos para verlo es  el hábito de sólo ver los problemas de las cosas de las circunstancias no deseadas; nos perdemos de las oportunidades de encontrar las opciones de lo no deseado.
     Si cada vez que discutieras con alguien, por ejemplo, tras confrontar o discutir un problema, te dieras unos minutos para encontrar algo de valor como aprendizaje  para hacer o no hacer en el futuro, para encontrar una causa que pudiera prevenirse o para aprender algo, seguramente habría alguna oportunidad de hacerlo. 
     El problema no es fallar en una tarea sino no encontrar el valor del fallo, dónde está el aprendizaje. Sí has terminado una relación personal, ¿donde está el valor de lo que vale la pena conservar en tus recuerdos para no recrearte perenemente en la sensación de pérdida?
     Si tienes algunos minutos de inactividad, ¿dónde está el valor de lo que puedes hacer con ese tiempo para no considerarlo tiempo perdido?
     Entrenarte a buscar y encontrar continuamente el valor de las cosas, de las experiencias y las circunstancias, te permite sacar mucho más provecho a tu día a día. 
     Imponte la tarea de experimentarlo 24 horas, anota todos los valores que puedes encontrar aún en circunstancias o negociaciones no deseadas y te sorprenderás de el valor que puedes extraer. Si te aporta algo, mañana vuelve a repetir el ejercicio y un día más y un día más que el nuevo hábito será tan valioso como todos tus hallazgos.
     Sígueme en Facebook.com/Autoliderazgo.

Guido Rosas es autor del libro Autoliderazgo - visita la librería electrónica: AQUÍ