Picture
Uno de los enemigos del éxito es mantenerse alerta a las críticas constantes y a los pensamientos enfocados en las evidencias de todo aquello que no se puede.
    Se trata del tipo de personas que siempre comparten evidencias de por qué no puede ganarse dinero, comparten lo más evidente de las crisis e, incluso, cualquier otro comentario que les resulte útil para justificar ante otros el porqué de su mala situación, que no avanza hacia una vida mejor.
    Si deseamos mejorar nuestras circunstancias y encaminarnos hacia un mayor número de logros, es necesario buscar modelos de éxito y entonces encaminarnos a ellos. 
     1. Busca un modelo de éxito –un amigo, un personaje, etc.– que de alguna manera representa lo que desearías para ti.
     2. Observa en esa persona cuáles son sus cualidades, valores, conocimientos y habilidades; eso, que si tú lo desarrollaras, te permitiría acercarte a ese modelo de éxito. 
     3. Asume la responsabilidad del poder de tus decisiones y, de ahí, busca mejores pasos hacia el desarrollo y el éxito que deseas. 
     Si después de hacer este sencillo ejercicio consideras que tu modelo de éxito está demasiado lejos de tu actual realidad, entonces busca uno intermedio, más alcanzable, y date a la tarea de llegar a él.
    Una vez logrado, podrás repetir la experiencia y así, con la práctica constante, acercarte al destino que elijas para ti y en el que además estés dispuesto a pagar el precio que supone llegar hasta él.
     Siempre recuerda que la reflexión te permite diseñar el mapa, y que la acción es el camino que te conducirá al destino elegido.


 
 
Picture
     Todo inicia cuando llegamos a dar una plática a un grupo de personas con sueños de una vida mejor, el lider del grupo ha invitado a algunas personas que esperan con expectativa, no saben bien para qué se les ha convocado.  Juan observa cauteloso, con paciencia, con esperanza.  El día pasa, la propuesta de negocio avanza, el interés aumenta, gente que decide ingresar a un viaje que va de un sueño a una meta y Juan, está ahí con ellos, con apoyo absoluto, con un profundo deseo de ayudar a avanzar. 
     Alguien le solicita hacer una presentación ante los que hemos llegado de visita, él con sencillez acepta, se pone de pie y expone ante la audiencia el plan de negocio de la empresa, lo conoce, tiene una evidente idea de lo que busca propiciar en la audiencia y no sólo tiene propuestas, tiene soluciones a las que ya sabe pueden ser las necesidades de varios de sus asistentes, pero, lo que brilla alrededor de Juan es su profundo deseo de ayudar, de avanzar, de lograr sus sueños convertidos en metas. Me conmueve su sincera humildad, su entrega, su evidente apoyo para que otros crezcan con él. 
     Finalmente comemos con Juan, bromeamos, el responde a nuestras propuestas, y hace preguntas, quiere saber, quiere ser mejor, quiere construir un grupo de beneficios para un grupo de personas, Juan es un lider con un profundo deseo de prosperar. 
     - ¿Cuántos años tienes? - pregunto.
     - Hoy cumplo 48 años, por eso estoy tan contento; sabía que hoy vendrían a apoyar a mi grupo y me hace feliz que sea este día. 
       Unos minutos antes de las cinco de la tarde, Juan se despide, tiene que trabajar con con su gente, se va feliz, nos comparte un evidente sincero agradecimiento. 
       Quedamos los tres visitantes de ese día aleccionados por la postura de Juan, deseamos apoyarlo en todo lo posible porque él quiere ir con todo lo necesario para lograr el éxito y pagar el precio necesario para lograr sus sueños. 
     Se ha marchado y nos ha dejado una reflexión:  Es importante recordar cuántas cosas simples debemos trabajar a diario,  como disfrutar nuestros sueños que, antes de ser convertidos en metas, deben llenarse del poder de un profundo deseo. 
    DEL AUTOR: Guido Rosas.
     Escritor y Conferencista especializado en Comunicación Humana y ahora Distribuidor Independiente en Alphay. 
     ¿Quieres conocer Alphay? Presiona AQUI.

 
 
Picture
  Diversos estudios exponen  que el mayor porcentaje de las conversaciones que tenemos con nosotros mismos suele ser de carácter negativo. Ya sea en formato de autocrítica,  de negación de alguna posibilidad o talento, de culpa y menosprecio, o de continua comparación.
     Una de las ventajas de no sólo mantener una autoplática sino también desarrollar una autoescucha, es que podemos cuestionar muchas de esas ideas que se nos vienen a la cabeza y de esa forma percatarnos de que no siempre los sucesos tienen que ser así. Pelearnos a solas en la ducha con otro al que supuestamente le expresaríamos cantidad de inconformidades si lo tuviésemos enfrente, pero que en realidad nunca le expresaremos, suele ser una pérdida de tiempo y un despertar de emociones no convenientes.
     Lo primero que propongo para reeducar la autoplática hacia una conversación más positiva consigo mismo es escuchar que existe y detectar que realmente ayuda muy poco. Una vez detectado, preguntarnos si vale la pena quedarnos ahí o, más bien, encaminar nuestro pensamiento hacia lo que sí podremos hacer o decir. Construir, a partir del pensamiento, mejores posibilidades. Abandonar culpas innecesarias que nada resuelven y, a cambio, enfocarnos en las posibles soluciones a partir del momento en que nos encontremos. Hacerte a la idea de que lo mejor de ti es otra persona que no eres tú y pensar qué nos diría esa persona lejos de envenenarnos con pensamientos tóxicos.
     La tarea de mejorar nuestra autoplática no es de un sólo día, es una ardua tarea que debemos poner en acción una y otra vez si resulta que nos hemos habituado a autopláticas inconvenientes. 
     Seguro estoy de que la práctica continua nos llevará a mejorar muchas de nuestras emociones y relaciones, así como nuestra calidad de vida.

 
 
Picture
En los últimos días a menudo he escuchado a otros decir “es que… yo no nací para eso”.
    Cuando a nuestra mente le permitimos exteriorizar semejante pensamiento, estamos llevándola a cerrar diversas posibilidades de cambio, de mejores conductas, de emprender nuevos caminos…
     ¿Cuándo alguien aprende que “no nace para algo”? ¿En el fondo lo cree así? O, ¿más bien, oculta  el miedo que le lleva a quedarse en esa área que no le gusta, pero que a final de cuentas es a la que se ha acostumbrado?
    El éxito puede abarcar muchas y muy distintas áreas, pero hoy voy a enfocarme en el buen resultado de vida.
    Evalúa la calidad de tu salud, de tus relaciones personales, de tu situación financiera y, asimismo, tu poder de decisión sobre tu propia vida. Si de tu evaluación resultó 80% de beneficios y 20% de situaciones no gratas o no deseables, entonces vas por buen camino.
    La historia personal y sus resultados siempre pueden mejorarse. Pero una de las primeras cosas que uno debe hacer es asumir la responsabilidad de su poder; asumirlo con todo, tomar nuevas decisiones y dejar de hacer afirmaciones como “es lo que me tocó vivir”, “es que yo no nací para esto”…
     Escúchate más a ti mismo, encuentra las razones reales de por qué puedes decidirlo y determina nuevas opciones.
     Uno es quien decide si hacerlo o no.

 
 
Picture
Comúnmente, quienes se quejan buscan relacionarse con otros que, o bien se limitan a escucharlos con relativa paciencia, o se unen a su club de la queja colectiva. Esto, lejos de aportar soluciones, es un simple regodeo de dolor multitudinario.
     A la SINERGIA suele relacionársele sólo con el mundo laboral, cuando en realidad forma parte de todas las áreas de nuestra vida. Sinergia es ‘una unión de fuerzas enfocadas a un fin’. Por lo tanto, los grupos dedicados a la queja también crean sinergia, sólo que de forma negativa.
     Aprender a prestarle atención a todo cuanto hacemos con nuestro propio esfuerzo y con nuestra propia energía, nos ayuda a elegir con quién y para qué deseamos generar sinergia. Lo ideal es crear fuerza hacia una vida mejor, con mayores logros en todos los sentidos.
    Analiza tus relaciones, porque aun sin proponértelo, puedes estar creando una fuerza colectiva en contra de tu propia vida y, por consiguiente, en contra de tus  logros.
    En la medida de lo posible busca relaciones que te nutran, que te inspiren, en las que haya objetivos comunes o similares a los tuyos.
    Crea sinergia con gente que te empuje de forma positiva. Aléjate de quienes han preferido quedarse sentados para quejarse de lo mal que les va en la vida y de todo lo que otros no corrigen.
     Crea sinergia con personas que tengan pensamientos de calidad y conductas beneficiosas. Une fuerzas con ellas, porque seguramente juntos lograrán más y mejores resultados en todas las áreas de su vida.

 
 
Picture
     En el camino hacia el éxito se necesita organización y pasos programados para alcanzar objetivos concretos.
     Lo primero, es iniciar con objetivos de corto plazo. Empieza por darte a la tarea de resolver aquello que has postergado desde hace tiempo; eso que te supondrá quitarte de encima una “carga”. Planea cómo resolverlo a lo largo de la semana, organiza un plan de acción, creíble, alcanzable, y establece los pasos que seguirás.
     Ya teniendo tu proyecto, ponte en acción el mismo día que te lo planteaste; no inicies mañana, empieza hoy mismo con un primer paso. Verás que cada día celebrarás una pequeña victoria y que en suma te llevará a concluir lo que te has propuesto.
     De igual forma desarrolla nuevos y constantes proyectos: planea, organiza la estrategia, establece los pasos y requerimientos, y lleva a cabo las acciones necesarias.
     Saber el destino, trazar un mapa claro y emprender el camino, es mucho más fácil que andar a ciegas.
     Entonces... ¿comienzas hoy mismo?