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     Vivimos tan apresuradamente que muchas veces no nos damos cuenta del tipo de conversaciones que vamos compartiendo y desarrollando a lo largo del día. Lo peor de todo, es que no nos percatamos de cómo afecta nuestros nuevos procesos de pensamiento, nuestras emociones y en consecuencia, nuestra salud. 
     Está comprobado que una persona que tiene una perspectiva positiva y constructiva de las cosas, suele tener mejor salud que otra que está atenta todo el tiempo a los problemas y circunstancias no deseables del día a día. Y si soy una persona propensa a pensar en contra y hablar de problemas y circunstancias no deseables, es muy probable que al toparme con alguien similar, juntos hagamos una revolución de pensamientos compartidos que terminan convenciéndonos de que tenemos la razón y así compartir un malestar que no suele resolver los problemas ni llevarnos a nada nuevo. 
     Candance Pert, en una investigación sobre el funcionamiento del cerebro, habla de los neuropéptidos, una especie de mensajeros químicos que impactan nuestro cuerpo a través de las cosas que pensamos y decimos. Cuando los pensamientos y las palabras en que nos recreamos son de rabia, juicio o crítica, las sustancias químicas que producen, llevan a nuestro sistema inmunitario a debilitarse y deprimirse. Cuando los pensamientos y nuestras palabras son propositivas, amorosas y llenas de fuerza, estos mensajeros trasladan otras substancias químicas que fortalecen y estimulan el sistema inmunitario. 
     Daniel Goleman, por su lado, habla ampliamente respecto de los pensamientos tóxicos en su libro Inteligencia Emocional y de cómo estos pensamientos impactan nuestro cuerpo y generan diversas enfermedades.
     En un ambiente social donde la toxicidad parece estar a la orden del día, lo único que nos queda es aprender a manejar nuestros procesos de pensamiento y detectar cuándo podemos estar en circunstancias de riesgo. 
     Un ejercicio relativamente sencillo es alertarnos a lo que sale de nuestros labios, ¿Es algo que construye? ¿Sirve para algo saludable lo que quiero decir? ¿Me provocará circunstancias de mejora o me afectará emocionalmente? ¿Cuál es la intención de decirlo? 
     No podemos cambiar a la gente de nuestro entorno, pero estar alerta a nuestros procesos y no enrolarnos en los vicios y malos hábitos ajenos, sí puede apoyarnos a conservar una mejor salud emocional. Y, en la medida de lo posible, debemos propiciar estar rodeados de gente que tenga conversaciones más sanas y más productivas. 
     Esto se puede ejercitar tanto en casa, como en la oficina o en una charla social. Escucha más y comparte menos esa toxicidad. Seguramente en la práctica encontrarás que te enfermas menos y obtienes más y mejores resultados de tus relaciones con tu entorno.

 
 
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     Hay un sinfín de creencias que limitan muchos de nuestros resultados de vida: Patrones socialmente aprendidos por mucha gente, como aquellas frases tan repetidas respecto de que el dinero es malo o saca lo peor de las personas y corrompe.
     El dinero es una herramienta, es un medio para obtener, compartir y dar uso a una serie de servicios y objetos del mundo material. ¿Es esto malo? Por supuesto que no. Hay que observar más el entorno e ir más allá de los comentarios que un grupo ha repetido una y otra vez y que hemos dado por ciertos a fuerza de repetirlos.
     La gente es quien es y si observas poderosamente, te darás cuenta que gente que puede ser discretamente mezquina cuando no tiene dinero suele parecerlo más al tenerlo pero, no fue el dinero quien le ha hecho así, sólo tiene más medios para sacar lo más profundo de quien es. Así puede suceder con alguien generoso que al recibir dinero puede seguir siéndolo. El dinero no cambia los valores, estos están, el dinero sólo facilita tomar acciones de acuerdo a ellos.
     Un ejemplo muy simple sería imaginar dos árboles: un manzano y un zapote. Si los dos privas de los medios que requieren para manifestar sus cualidades, es muy probable que sus pocos frutos luzcan secos y frágiles. Quizá de vez en vez te darán un fruto… quizá sólo unas hojas… Pero, ¿qué pasaría si a ambos das todos los medios? (en este caso sería agua, abono, calidad de luz, etc.). Evidentemente el manzano dará más manzanas y el zapote, más zapotes.  Serán más grandes y más evidentes.
     ¿Quien tú eres? Lo que hay en tu cabeza, lo que habita en tus emociones, pensamientos, corazón y creencias, será lo que aflore al incrementar tu abundancia financiera.
     Si deseas generar abundancia, uno de los primeros pasos es aleccionarte a ver el dinero como una herramienta constructiva. Es cierto que no compra la salud, pero sí contribuye a dar servicios de salud a quien lo necesita. No compra el amor pero si momentos de servicio, utilidad y gozo para compartir con quien amamos. El dinero es una herramienta poderosa para enaltecer lo mejor de ti mismo se le das un uso correcto para beneficiar tu vida y la de la gente que te rodea o quieres ayudar a compartir.
     Date a la tares de observar todas las ventajas emocionales y de servicio que puede ayudar a producir el dinero, date a la tarea de relacionarte con él de mejor manera y vuélvete un buen amigo de él y de su utilidad. Lo primero que hay que hacer para atraer abundancia financiera es aprender a relacionarnos con ella constructivamente. Un primero paso que te llevará al siguiente para romper viejas creencias y construir nuevas y más productivas.

Decreto para hoy: 
     Yo soy abundancia, me relaciono con las bondades del dinero y abro mi mente para recibir abundancia en todas las áreas de mi vida.

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     ¿Cuánto me amo si sólo me alimento con carbohidratos que provienen de un aceite donde se han freído otros una y otra vez? ¿Grasas insanas que provocan una salud y un cuerpo que no me complacen? Mezclas de sabor donde el precio del placer de los minutos que me lleva comerlos me trasladan a horas, días y largos periodos de deterioros de salud que pago en consecuencia. ¿Cuándo aprendí que "la chispa de la vida" es un refresco lleno de químicos, azúcar y...? ¿Cuándo aprendí a demeritar el valor del líquido preciado que me mantiene con vida?

     Vive más tomando más agua
     El agua te quita la sed y mantiene tu cuerpo fresco. Limpia las toxinas de tu cuerpo. Tus músculos y tus articulaciones trabajan mejor. Es la mejor crema hidratante. Suprime el apetito y acelera el metabolismo. Beneficia el cerebro y beneficia el corazón al mejorar tu volumen de sangre y cuenta con muchos otros beneficios.
     Si le diéramos el justo valor a este líquido, estaríamos más que gustosos de cambiar un refresco gasificado lleno de químicos por un vaso de agua fresca. 
     Reinterpreta el agua, date cuenta de su poder, de su frescura e investiga más que repetir simples frases hechas acerca de sus beneficios y la próxima vez que tengas un vaso de agua frente a ti, toma conciencia del regalo que es para ti.  Sí, un verdadero regalo que puede disfrutarse a cada trago; mucho más cuando sabemos que debe haber entre un 65 y 75 % de este preciado líquido en nuestro cuerpo.

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     Un amigo mío se acercó a su abuelo y le dijo: 
     - Abuelo, no sé qué hacer, por más que hago para estirar el dinero, no me alcanza... qué puedo hacer?
     - Gana más - respondió el abuelo sin levantar la mirada de su lectura.
     En ese momento me pareció casi una grosería la respuesta del abuelo ante la necesidad de su nieto y fue tiempo después cuando esa frase cobró valor en mi vida.
     Al no haber tenido una educación financiera en la escuela tradicional, mucha gente se atora en cierto punto que parece ser el punto posible máximo alcanzado en su mundo financiero. La mayoría, como dice Robert Kiyosaky, fue entrenada a estudiar para conseguir empleo y, en muchos de los casos, vive con un historial de estudios logrados a cierto nivel y un empleo acorde o menor a sus posibilidaes. Sin embargo, ante la demande de oportunidades, parece ser que uno no puede conseguir un empleo mejor. ¿Es éste el fin de la historia? No. Hay que aprender a modificar ciertos procesos de pensamiento. Como aquél comentario. El abuelo nunca le dijo: Trabaja más. Que es lo que generalmente la gente respondería. y así, muchos deciden trabajar más y más lo que no necesariamente supondrá que ganará más. 
     Ya seas empleado con horario y salario fijo o desarrolles alguna actividad por tu cuenta, siempre hay la opción de ganar más cuando uno decide pagar el precio de lograrlo. Lo primero que se requiere es colocar a la mente en un estado de abundancia y no de limitaciones, es decir, no quedarte atorado en el grado escolar que alcanzaste y en el puesto que obtuviste. La vida va cambiando, las circunstancias, la tecnología, las oportunidades... ¿por qué uno pretende permanecer igual en un mundo que se modifica a cada instante? Hay que abrir la mente, tomar nuevos procesos de pensamiento, aprender a pensar para ganar más.
Toma un pedazo de papel y regálate unos minuto para responder las siguientes preguntas: 
1. Más allá de la vida que he elegido y el punto donde se encuentra ahora. ¿Qué habilidades, conocimientos o productos están al alcance de mi mano y que si yo decidiera podría volver una fuente adicional de ingresos?
2. Qué conocimientos adicionales podría obtener y de dónde o de quien para ser más productivo en lo que en el punto anterior haya decidido capitalizar?
3. ¿Qué haré esta semana sin excusa ni pretexto para iniciar una mejora financiera en mi vida?
     Enfócate en tus posibilidades de crecimiento en tus posibilidades de ganar más en todo sentido. Todo inicia en una actitud hacia más y mejores circunstancias, por supuesto, acompañadas con el conocimiento que puedas enriquecer esos pensamientos y las acciones que te acerquen a tus nuevas metas. 

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     Estamos acostumbrados a pensar, actuar y resolver de determinada manera y para construir un cambio sustancial en nuestra vida y sus resultados, debemos tomar algunos cambios en nuestras actividades y procesos de forma de pensar. Vé más allá de la teoría y pon este ejercicio en acción por una semana. 5 pasos que con seguridad, si a diario los practicas y por las noches anotas las ventajas de ponerlos en práctica, te percatarás que son de suma utilidad y te harán mejorar a gran velocidad en muchos sentidos: 
     1. Habla menos, escucha más. - Que durante los próximos días, lo importante no sea lo que tu digas sino todo lo que puedas recibir, escuchar y aprender de la gente con la que te relaciones.
     2. Aprende diario algo que te haga mejorar en lo que haces. - Propónte diario aprender algo por simple que parezca y que al transcurrir una semana puedas percatarte que has aprendido algo que contribuye a mejorar tu vida y tus resultados.
     3. Juzga menos hacia afuera y aprende más hacia adentro. - No te enfoques en criticar, cuando descubras que tu boca está emitiendo alguna crítica, mejor guarda silencio y pregúntate que aprendes de la experiencia que estás observando. Critica menos y aprende más.
     4. Sonríe más al día a día y convierte problemas en oportunidades. - Cuando encuentres cosas que no esperas, que puedan incluso resultar molestas trabas a tus deseos, reinterprétalas como oportunidades y reflexiona lo que puedes aprender ante el evento que se te presenta y que mayor aprendizaje podrá darte buscar una solución al mismo.
     5. Entrénate a hacerte preguntas prácticas. - Aprende a asesorarte, hazte preguntas que te lleven a encontrar oportunidades y soluciones. Ayuda a tu mente a encontrar respuestas haciéndote preguntas productivas que generen respuestas que te hagan avanzar.
     Ponte en acción y no eches en saco roto la opción de tomar un cuaderno de notas y escribir los beneficios que día a día vas encontrando y por qué esta actividad conviene a tu calidad de vida. Salud, dinero y amor, todo puede mejorarse cuando uno está más consciente de su poder de mejora continua.

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     ¡HAY QUE ESCUCHARNOS MÁS!, mucho más. De la calidad de tus pensamientos se van construyendo tus actos, tus relaciones, tus resultados... sí, hay que escucharnos más. 
     Escúchate a la largo de un día y como se dice popularmente: ¡Cáchate! 
     Detecta si eres la clásica persona que dice a otros todo el tiempo cómo deben hacer las cosas, quien critica, juzga (según quien lo hace buscando el bien del prójimo). Escucha cómo te expresas de ti mismo, cómo te expresas de sus posibilidades y de tus plenas. De sus sueños por lograr y las cosas que te motivan a tomar acción.  Sí. Detecta al menos tres hábitos de pensamientos que sueles repetir una y otra vez y no necesariamente ayuda ni a que tengas buenos resultados ni a mantener buenas relaciones. 
     Lo primero que ser requiere para cambiar un hábito de pensamiento limitante por uno más productivo es detectar el limitante. Así si tengo el hábito de ver lo pero de mi mismo ahora puedo enfocarme en dejar de descalificarme y propiciar relacionarme con mi parte más productiva. Aprende a pensar a favor de las circunstancias, ir más allá de lo que puede ser un pensamiento positivo por uno que además construya. Si me he pasado diciendo que "soy un tonto que no puede..." que tal que cambio ese pensamiento por "me enfoco en mis capacidades para crecer y mejorar"?
     Toma al menos tres hábitos de pensamiento que detectes tienes y no suelen ser muy productivos. 
     Anota un posible nuevo hábito de pensamiento que ayude para que tu enfoque sea más positivo y productivo respecto de la misma circunstancia y anótalo una un sitio que pueda recordártelo con frecuencia. 
   Enfócate los próximos días, como ejercicio, en propiciar que se repitan los pensamientos y acciones productivas y descubrirás lo benéfico que un ejercicio tan simple como este puede resultar. 
     Pensar en contra de las cosas es un hábito, pensar a favor de las cosas también. Hay que esccharnos y reenfocar nuestros hábitos de pensamiento. 

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     Muchas personas, viven en altos rangos de estrés y no se percatan de ellos porque están, en su estado, atentos a lo que ellos piensan son únicamente motivadores externos. Estas personas suelen sentirse intolerantes, iracundas y propensas a propiciar, aun sin pensarlo, en más conflicto y más estrés. Una persona puede manifestar su estrés de una forma distinta a otra. Pero en cualquier caso las conductas que genera está sensación suele ser no muy grata. De hecho, el estrás acumulado suele producir peores síntomas como enfermedades, desequilibrios conductuales, etc.
     Hay que prestar atención a la manera en que nos sentimos y percatarnos cuáles son los eventos y circunstancia que suelen generarnos más estrés. Saber cuáles son esos puntos o eventos donde es más evidente nos ayuda a tomar un mejor control de la situación.
     Observa en tu experiencia personal cuáles pueden ser esos eventos o circunstancias donde sueles sentirte estresado o molesto al grado de que puedes empezar a perder la paciencia.  Quizá es al hablar con cierta persona (puede ser un compañero de trabajo e incluso la pareja), al recibir órdenes de un superior, al verte en la necesidad de entregar un trabajo con urgencia, etc. 
     Si detectas dos o tres circunstancias evidentes que generan estrés en tu vida, observa también que con toda posibilidad, gran parte de esas sensaciones son creadas por tus propias interpretaciones de los eventos. Es decir: La frustración de que determinada persona no responda a tus expectativas te molesta y estresa. El sentir que no terminarás un compromiso a tiempo, te molesta y estresa. La falta de dinero para pagar algo que apremia, te molesta y estresa, etc. 
     Tres preguntas que pueden apoyarte:

     1. ¿Qué está pasando en mí, más allá del evento que me estoy permitiendo sentir como me siento?
     2. ¿Qué está en mi control para no dejarme influir por la situación y asumir la responsabilidad de mantener un mejor estado, una mejor interpretación de la circunstancia?
     3. ¿Dónde está la posible solución, a partir de mí para no permitirme llegar al extremo de esa molestia o estrés?

     Este simple ejercicio, consiente y constante puede ayudar a que, si existe una solución más allá de lo externo, es decir, a partir de tu propia interpretación a favor de las circunstancias, lo resuelvas. Si no está en tus manos solucionarlo, aceptarlo también ayuda. 
     Esto es solo un ejercicio, mucho influyen condiciones de alimentación, ejercicio, sueño, etc. Pero seguramente el ejercicio en algo puede ayudarte. Gran parte del estrés es propiciado por la actitud que un individuo tiene ante la vida, los problemas y dificultades que se le presentan. Es quizá hora de observar tus creencias y pensamientos y responsabilizarte de ellos con amor y trabajo constante. Un individuo que sabe controlar su estrés en consecuencia se relaciona de distinta manera con el entorno. Por supuesto, hay casos que requieren de un médico o especialista. Eso lo podrás determinar en tu ejercicio de observarte para detectar tus puntos débiles, trabajar en ellos y con un especialista o sin él, procurar una vida mejor para ti y los que te rodean. 

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     Hay una frase que comenta Jim Rhon que habla de la importancia de no gastar el dinero sólo en cosas menores descuidando las más relevantes. Pone como ejemplo un hombre que prefiere gastar en donas que en libros y el resultado es evidente en su vida. Este ejemplo me gusta mucho porque aplica a prácticamente todas las personas y el ejemplo es muy claro. Tan sólo hay que crear una comparación entre alguien que come un alto número de donas al mes y un mínimo de lectura con otro que come algunas donas al mes y lee mucho más que el otro.  Tú puedes hacer un análisis acerca de ti de alguna manera muy simple. Las donas hablan de la complacencia de corto plazo aún cuando se genere un costo de vida a mediano o largo plazo; los libros representan el esfuerzo de corto plazo para obtener una recompensa constante a mediano o largo plazo. 
     Hay gente que dice que no tiene tiempo o dinero para mejorar sus circunstancias de vida. De lo que no se da cuenta es del tiempo y/o dinero que puede invertir en cosas que lejos de beneficiar su calidad de vida y resultados le llevan a un deterioro y ese tiempo y dinero podrían invertirse (quizá no todo pero sí una parte mayor de lo que invierte actualmetne) en algo que produzca un crecimiento personal que traiga beneficios a tu vida.
     Haz un ejercicio simple: toma un pedazo de papel y procura buscar algunos gastos de tiempo y dinero que tienes y que aún cuando puedan ser placenteros sabes que no te dan más que el beneficio del momento. Anota en que podrías invertir parte de ese tiempo y dinero que te ayudara a mejorar. Anota los beneficios que obtendrías por intercambiar estos costos/beneficios inmediatos por costos/beneficios más constructivos para tu bienestar. 
     ¿Hay que dejar para siempre de gozar las donas? No. ¿Me tengo que volver un ratón de biblioteca? Tampoco. Tan solo estar más consciente de dónde inviertes el tiempo y dinero que tengas y generar un mejor balance que contribuya a construirte una vida mejor en todo sentido. Decídete a cambiar algunos hábitos de consumo por otros mejores y te verás recompensado, sin lugar a dudas.

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     La comunicación humana se da a través de los sentidos. Así, cuando ves a alguien, lo escuchas, te toca, etc. sin planearlo emites una opinión o juicio o interpretación de ello. Cuando dos personas conversan o discuten, sucede un proceso del que generalmente uno no se percata: Todo el tiempo estamos pensando, juzgando, sentimos alguna emoción, etc. Cuando la conversación es placentera, no pasa nada porque esos procesos suelen ser a favor de la charla. El problema surge cuando estás discutiendo y es mayor el número de juicios, pensamientos, emociones e interpretaciones que escuchas.
     En mi libro Autoliderazgo, describo de manera figurada que todos tenemos en el interior una especie de tanque emocional en el cual vaciamos todo este tipo de emociones e interpretaciones. Cuando dos personas discuten, los "tanques" de ambas persona suelen llenarse al grado de que cuando ambos están llenos terminan por explotar en un arranque de gritos iracundos. Cuando estamos saturados, solemos perder la capacidad de conversar o negociar, y si bien uno no puede responsabilizarse del "tanque" del otro, sí puede hacerlo del propio. ¿Cómo?
     1. Cuando tengas que negociar algo importante con una relación difícil, el primero que debe estar claro en lo que debe negociar eres tú.
    2. Procura comunicar las cosas de la manera más enfocada posible y quítale todo tipo de opiniones, juicios y calificativos que la entorpezcan.
     3. Procura hacer preguntas que contribuyan a que la conversación avance y resuelva. Elimina preguntas innecesarias que sólo generan más emociones en contra.
     4. Escucha a la contraparte permitiéndole vaciar un poco su tanque emocional y tú mientras tanto procura no perderte en la palabrería sino propiciar continuar en lo que ha sido realmente importante en en número 1 de esta lista. 
     5. Mientras más te liberes de opiniones, juicios e interpretaciones innecesarias para mantenerte en un estado de tranquilidad buscando el verdadero propósito de lo que se habla, será más fácil llegar a una conclusión y determinación sin necesidad de gritos y panderazos.

     Siempre digo que la mejor manera de ejercitarse es iniciando con gente con la cual no sueles perder los estribos tan rápidamente. Y por supuesto, esto no es una receta mágica. Es sólo una herramienta que seguro te ayudará a mejorar tus procesos de comunicación.

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     Es muy común escuchar a la gente en una queja recurrente y ésta es que no está contenta con la vida que viven como adultos. Probablemente acomodados a una vida que consciente o inconscientemente fueron construyendo con el paso de los años y ahora, parece no agradarles el resultado.
     Uno de los más grandes problemas lo encuentro en la formación que hemos tenido desde una perspectiva paternalista en donde no es muy frecuente asumir la responsabilidad de nuestro presente sino una gran constante es la de asumir un poco (a veces un mucho) el papel de víctima con frases como: No resulto que mi esposo/esposa fuera lo que esperaba. El trabajo parecía muy bonito pero... Es que mi jefe no me entiende y me explota... con este sistema... es culpa del gobierno... estamos en crisis y no podemos avanzar, etc.
     Es verdad que si tenemos que esperar a que alguien nos salve de la circunstancia donde hoy estamos, difícilmente saldremos de ella. Lo más seguro es que una persona que vive dentro de este perfil se la pase quejándose de su presente, responsabilizando a otros y viviendo en la lejana esperanza de que el entorno mejorará para que pueda vivir mejor.
     ¿Hay otra opción? Por supuesto. Asumir la responsabilidad más allá de terceros y preguntarnos: ¿Qué estoy haciendo yo más allá de las circunstancias externas para estar donde estoy?  ¿Qué podría aprender hoy para mejorar mis circunstancias? ¿Por qué no lo hago? ¿Qué precio estoy dispuesto a pagar para salir de esta zona donde estoy y que no me gusta? 
     Tenemos un gran abanico de posibilidades para mejorar, sólo que muchas veces no lo vemos por estar enfocados en la queja y el dolor. Otras, porque no queremos pagar el precio de cambiar nuestras circunstancias y consciente o inconscientemente preferimos mantenernos en circunstancia de víctimas. 
     Reflexiona sobre esto, has por escrito un análisis de por qué has llegado a dónde estás, por qué no has salido y lo que podrías hacer si asumes tu poder personal. Una vez hecho lo anterior toma una decisión que sea buena para ti: Asume tu circunstancia y manda a la víctima de vacaciones y disfruta tu presente como está o paga el precio por construirte un mejor presente. En cualquiera de las dos opciones recuerda que el poder, la responsabilidad y la decisión son tuyas.

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