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    Ayer tuve la fortuna de visitar una exposición de Javier Marín en el Palacio de Iturbide en la Ciudad de México. Tomé la foto que les comparto y hace un momento que la miraba reflexionaba respecto de la vida y sus circunstancias.
     El ejemplo de esta foto me sirve para evidenciar que si bien la vida me puso esta imagen enfrente, yo fui el que elegí el ángulo en que debía de observarla, de disfrutarla, de tomar la foto.
     Un ejemplo, es que hubiera podido tomar la imagen desde el lado más iluminado, sin embargo a mí, me pareció más atractivo el juego de luces y sombras. Al momento de editar la foto, yo decidí recortar un poco el espacio alrededor del escultura y crear el juego de sombras que rodean a la imagen principal.
     ¿Qué tiene que ver esto con la vida? Mucho. Porque si bien la vida muchas veces nos ofrece circunstancias que nosotros podemos no haber elegido o que puedan aparecer sorpresivamente, somos nosotros, quienes elegimos la manera en que nos relacionamos con las circunstancias.
     Reflexiona en ello, observa el día de hoy como si fuera una oferta de esculturas y elige el ángulo en que deseas observarlas, cuales son las luces y sombras a las cuales tú eliges prestar atención.
     En los ojos de uno reside el inmenso poder de colocar la grandeza de lo que uno mira. La vida te ofrece circunstancias y uno elige cómo relacionarse con ellas.
     Guido Rosas.