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La mayoría de las personas que están atoradas en sus finanzas y que no ganan el dinero que desearían obtener para construir la calidad de vida que anhelan, no se percatan que el problema más importante de su falta de abundancia financiera inicia, antes que en las acciones están tomando para obtenerlas, en sus procesos de pensamiento y creencias acerca del dinero.
     Muchas personas, en su angustia por ganar un pomo más, empiezan a tomar acciones desesperadas, mal enfocadas, sin siquiera tener alguna evidencia que pueda indicarles que el camino que están tomando, sí les va a funcionar para lograr los objetivos deseados.
     Harv Eker, en su libro Secretos de la mente millonaria, habla de un ejemplo que yo decidí tomar en este artículo para aplicarlo de manera práctica en tu vida.
     En primer lugar, Eker dice que si no te está yendo lo bien que tú deseas que te vaya es porque hay algo que seguramente no sabes y que deberías aprender de las personas que sí están obteniendo los resultados que deseas.
     Nuestra vida financiera es semejante a un árbol frutal. Si tú observas un árbol lleno de frutos dulces, grandes, jugosos y de buen sabor, podrás percatarte que estos no se dan de manera fortuita sino que son los resultados que obedecen a la tierra en que se ha sembrado el árbol, la calidad del abono o de los nutrientes que contiene la tierra y el agua con el que ha sido regado para hidratar los frutos que ahora miras.
     Tu vida financiera y sus resultados son un ejemplo que quiero ligar como una analogía ya que si ese árbol del que hemos hablado, no tuviera la tierra adecuada, los nutrientes y el agua suficiente en su riego,  seguramente tendría muchos menos frutos y quizás serían pequeños, insípidos y deficientes. Así lo resultados de tu vida financiera.
     El equivalente de la tierra, los nutrientes y al agua que son la base de creación y alimento de los frutos de un árbol, son equiparables en tu vida financiera a lo que son los pensamientos y creencias, los conocimientos con los que cuentas para lograr tus objetivos y las acciones que estás tomando para obtenerlos.
Mira en tu entorno y observa a alguien que sea un buen modelo de éxito para ti. Una persona que esté logrando resultados que tú desearías  conseguir Si estás en el mundo de la venta de seguros, por ejemplo, observa a alguien que está teniendo un indudable éxito que a ti te gustaría alcanzar y hazte las siguientes preguntas anotando la respuestas en los campos que he dejado para que lo hagas:

EJERCICIO:
  1. ¿Cómo pueden ser los pensamientos a favor de la riqueza y de la abundancia de esta persona que admiro por sus éxitos y que tomo como modelo de éxito?
  2. ¿En qué pensamientos más productivos que puede tener este modelo de éxito me tendría que enfocar, lejos de enfocarme en mis debilidades y en mis quejas continuas?
  3. ¿Qué conocimientos o habilidades (que yo podría obtener si me lo propongo) tiene esta persona que le está ayudando a obtener los resultados de éxito que hoy tiene?
  4. ¿Qué tendría que aprender el día de hoy para reforzar mi conocimiento y mis habilidades para poder copiar ese modelo de éxito en mi vida personal, con resultado similares o mejores?
  5. ¿Cuáles son algunas acciones que puedo tomar a partir del día de hoy para parecerme más a ese modelo de éxito y replicar los beneficios de los resultados que está obteniendo?
 ATERRIZA EL CONCEPTO Y PONTE EN ACCIÓN     Reflexiona acerca del tema y responde por escrito las cinco preguntas para aterrizar el concepto de la manera más práctica y útil. Una vez que has terminado esta reflexión y has escrito las respuestas y las posibles acciones y tareas, es importante ir más allá de la teoría y ponerte en acción. 
     Te aseguro que si te pones en acción continua a lo largo de esta semana comenzarás a ver opciones para dar los primeros pasos hacia un avance indiscutible hacia tu camino del éxito.