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     Muchas veces no nos damos cuenta de que nuestra cabeza es como un salón donde nosotros organizamos nuestra propia fiesta. Y tal cual el ejemplo, imagina que haces una fiesta en tu casa, si invitas a los fans de las telenovelas es muy probable que el tema de los más recurrentes en tu evento sea el tema de las telenovelas, si invitas intelectuales, o escritores o pintores, quizá hablarán sobre esos temas y así podría ser si invitas a gente que vive en el fracaso, la queja, el éxito, la enfermedad, la riqueza o el tema que tú elijas.
     ¿A quién invitas a tu cabeza? ¿Qué lees, generalmente? ¿Qué tipo de televisión acostumbras meter como información cada día en tu mente? ¿Cuánto tiempo te pasas mirando las malas noticias y qué tipo de noticieros son? ¿Cuáles son las relaciones que visitas con más frecuencia y qué tipo de temas suelen tratar cuando conversan?
     Esos invitados que viven en las reuniones de tu mente, la información y conversaciones de lo que nutres tu educación y tus pensamientos, son el alimento de tu cabeza y lo que en consecuencia generará más pensamientos, palabras y posibles acciones y de lo que digas. Uno habla de lo que sabe y tiene presente y generalmente actúa en consecuencia y obtiene resultados de acuerdo a todo lo anterior en todas las áreas de su vida.
     Uno suele ver más de las cosas a las cuales se alerta a ver ¿A quién invitas a tu cabeza? Valdría la pena reflexionarlo y prestar más atención a los invitados… ¿no crees?

 


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