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     Muchas veces estamos alerta a los celos y las envidias que pueden tenernos otras personas por un sinfín de razones. Pero… ¿Estás alerta a tus emociones? ¿A tus celos y a tus envidias?
     Una breve distinción entre ambas sería que los celos generalmente involucran a otra persona, suele ir con una sensación de que alguien prefiere a alguien a quien quieres, o a  alguien que puede quitarte a la persona que amas o sus afectos, etc. La envidia va más relacionada a lo que tú tienes y lo que deseas, o cuando deseas que otro no tenga algo como dinero, fama, belleza, éxito, popularidad, etcétera. 
     Por supuesto que pueden mezclarse y es justo ahí donde muchas veces se confunden.  Ambas se juntan en la sensación de “no tener”.
     Lo más lamentable es que no nos percatamos que al no aceptar sentir celos y envidia, quizá no nos damos cuenta de que esto nos frena para mejorar lamentando lo que otros tienen. La envidia puede ser tan destructiva que puedes pasarte la vida justificando éxitos ajenos, criticando, buscando los defectos de otros que minimicen sus aciertos y cosas por el estilo, lejos de buscar mejorarte a ti mismo.
     Aceptar nuestros celos y nuestras envidias; hacernos preguntas más productivas para buscar mejorar, crecer, usando a nuestros “envidiados” como Grandes Maestros, cambiaría por completo las cosas.  Volver esa envidia en admiración para aprender.
     Yo nunca tendré tu sitio en la vida porque cada quien tiene su propio espacio, tiempo y vida personal. Pero, si convierto esa envidia en admiración para aprender de ti, seguramente lejos de perder el tiempo en ver si te destruyo de alguna manera, aprenderé a ser un mejor yo.  
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    Guido Rosas es autor deli Libro AUTOLIDERAZGO, lee más de él y encuéntralo presionando AQUÍ:

 


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