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     Una de las grandes diferencias que puede existir entre un simple deseo o sentir devoción por algo son los mecanismos que nos llevarían a lograrlos o no. 
     Cuando es un deseo superficial solemos imaginar las circunstancias y nos complacemos en imágenes de lo que podría ser. Ese puede ser un primer paso, pero se requiere inyectar un tanto de devoción y/o fervor que es el sincero deseo de obtener la realización de nuestros sueños. Es realmente ir por el empuje y lo necesario para alcanzarlos. Estoy seguro de que podríamos lograr muchas más de las cosas que quiséramos si realmente inyectáramos en ellas pasión y deseo profundo. Entusiasmo y fidelidad a nuestros anhelos. 
     Cuando hay un profundo deseo por algo es mucho muy improbable que no se logre. Eso lo puedes ver en los ganadores y líderes del mundo que un día se vieron a sí mismos en determinado estado o circunstancia y dieron, don devoción y fervor, todo lo necesario para llegar a donde están ahora.
     Regálate unos minutos respecto para reflexionar respecto de qué has soñado, que sabes que aún estás a tiempo de obtener y por falta de fervor y devoción a ese sueño no lo has convertido en una meta realizada y lejos de recriminarte no haberlo logrado o seguir permitiendo que pueda convertirse en una futura frustración, date a la tarea de trabajar en él 
     Cada día procuro trabajar un paso para realizar pequeños logros que en su suma me lleven a grandes logros. Gran parte de la vida es soñar y disfrutar del placer de descubrir cuántos de ellos pueden convertirse en la realidad de tu vida.
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Guido Rosas es autor del libro Autoliderazgo - visita la librería electrónica: AQUÍ

 


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