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     Una de las conductas más comunes que tenemos es la de explicar nuestros fracasos o justificar nuestros incumplimientos. Valdría la pena reflexionar respecto de esta conducta que lejos ayudarnos a avanzar, propicia mantenernos estancados en la falta de éxito de lo que aparentemente deseamos o de lo que debería ser nuestro cumplimiento para mantener lo que ya tenemos. 
     Hablando primero de lo que ya tenemos, observa como es común que gente que ha ganado un empleo o ha iniciado una relación personal, de pronto parece entrar en una zona donde se acomoda y comienza a incumplir acuerdos previos. Eso le lleva a deteriorar sus relaciones sean laborales, de clientes o personales y lo peor de todo es que es muy común que cuando uno ha perdido lo que tenía, se torne en su propia víctima y explique a otros las causas de su mala suerte. 
     Así mismo pasa con los sueños que uno tiene, las metas que desearía obtener; uno sueña, dice que quiere algo para su vida pero un sinfín de circunstancias como la apatía, el deseo de obtener por el camino fácil o no pagar cierto precio le lleva a perder sus metas y en un afán de no verse mal con el entorno se vuelven expertos para convencerlos de qué ha sucedido que le ha impedido llegar a donde deseaba. Peor aun si cree que son las circunstancias externas cuando no lo son.
      Buscar culpas y responsables externos de la falta de cumplimiento y logro de nuestros compromisos y metas suele ser una conducta muy destructiva para nosotros mismos. Lo primero que se requiere es asumir la responsabilidad de lo que uno está haciendo, y si bien, tenemos el hábito de justificarnos, lo ideas es observar cada uno de nuestros comentarios y no enfocar nuestra energía en buscar pretextos sino preguntarnos más qué pequeños pasos podemos dar día tras día para salir de ese mal hábito y entrenarnos a obtener más y mejores resultados. 
     Siempre insisto en que lo más importante no es cambiar todo de golpe, hay que entrenarnos primero observándonos más y luego asignándonos tareas que cumplamos y en la repetición constante irnos subiendo el nivel Te invito a repetirte una y otra vez las siguentes frases y preguntas en un proceso de autoasesorarte: 
     1) No me expliques porque incumpliste, dime ¿qué cambiarás para cumplir. 
     2) No me expliques por que no lo lograste, dime qué harás para lograrlo.
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Guido Rosas es autor del libro Autoliderazgo - visita la librería electrónica: AQUÍ

 


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