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     La curiosidad humana es una de las mejores herramientas de las cuales fuimos provistos. La traemos de nacimiento y si observas a un bebé, la tiene activa a todo lo que dIa. Esta curiosidad le aporta información a traves de los sentidos, por eso quiere lamer, chupar, mirar, oler, tocar todo... él no lo sabe, pero al ser innatamente curioso se está nutriendo de información. Cuando aprendemos a hablar, comenzamos a hacer una y mil preguntas, ¿Por qué? ¿De qué está hecho? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Cuánto? Una vez más, el niño puede no estar consciente pero está siendo curioso y esto le lleva a nutrirse de información. 
     Un gran problema se empieza a generar cuando vamos creciendo y comenzamos a creer que ya lo sabemos todo, que tenemos mejores respuestas que los demás y que ahora vale la pena cambiar esa maravillosa herramienta por una que satisface al ego: Empezar a demostrar nuestra sabiduría y que nosotros sabemos siempre más que otros y tenemos la razón. La curiosidad es una cualidad que puede activarse en cualquier momento de nuestra vida y es una herramienta valiosa, siempre nos nutrirá de información. De hecho observa que la gente más exitosa suele ser muy curiosa. 
     Quien generalmente está demostrando lo que sabe es probable que primero tenga que demostrárselo a sí mismo. Quien sabe y quiere saber más tiene menos tiempo para esa actividad. Está buscando más y más para avanzar hacia nuevos destinos y horizontes. Los grandes creadores dificilmente lo serían si no fueran los curiosos activos que son. Y tú, puedes hoy y siempre, activar más y más esa curiosidad. 
     Vuelve a ser niño, vuelve a hacer preguntas de cómo, cuándo, dónde y preguntas por el estilo respecto de tus dudas y necesidades para avanzar en los proyectos que emprendas. Con la curiosidad activa, tu vida prosperará descubriendo caminos que hoy posiblemente ya ni imaginas que existen para ti.

 


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