Picture
El éxito está modelado por ciertos factores que, puestos en marcha, pueden significar obtenerlo con más facilidad en el desarrollo de nuestros proyectos.
     Algunos de esos factores son: conocimiento, enfoque, claridad de objetivos, pasos concretos hacia la meta deseada y disciplina. 
     La disciplina es uno de los más potentes detonadores del triunfo y del logro de metas, ya que nos lleva a la práctica constante de tareas que en su repetición van volviéndose nuevos hábitos, y en su observación de las áreas de mejora se convierten en oportunidades de mejora continua. 
     Muchas personas pierden la motivación cuando las cosas no resultan como imaginaron y es ahí donde la disciplina cobra suma importancia. El error, sólo es una evidencia de un área de oportunidad y hay que comprenderla como tal, lejos de abandonarnos al desánimo a causa del impacto emocional que haya podido ocasionarnos. Esta disciplina es la que nos lleva a repetir la tarea con mejores aprendizajes para mejorar cada día hasta alcanzar el objetivo deseado. 
     Puede que un atleta olímpico nazca con talentos innatos, pero sin una práctica continua, sin un aprendizaje de sus errores y una disciplina de práctica y de mejora constante, difícilmente alcanzaría los niveles de productividad que quiere lograr. 
     Una manera práctica de mejorar es aprendiendo a salir de lo conocido y exigirnos un poco más día a día, aunque no al grado de que ese exigirnos nos lleve a la frustración de no lograrlo; más bien, con la suficiente exigencia para ayudarnos a aprender de nuestras fallas y así avanzar. 
     El éxito requiere disciplina.  Ésta, es un nuevo hábito que puedes desarrollar día tras día.

 


Comments


Comments are closed.