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     Desde que fuimos concebidos, sin saberlo, habíamos ganado la primera partida de nuestra vida. 
Y a partir del día en que nacimos hemos ido ganando y perdiendo un sinfín de eventos y circunstancias. 
     Personalmente creo que nacemos para ganar y me gusta ver la vida como un gran juego con múltiples retos que podemos interpretar como emocionantes o aplastantes y retos a los que nosotros podemos poner acción y emoción o recibir de una forma pasiva y que, en muchos de los casos, de cualquier manera sucederán. 
     No creo que necesariamente nacimos para ganar las mismas cosas todos los seres humanos, o al menos, no todos deseamos obtener la ganancia de las mismas cosas, pero sí pienso que todos tenemos la elección de ganar las batallas y retos que nosotros deseemos imponernos. 
     Algunos podrían desear llevar una vida en paz sin complicarse demasiado y lograrlo en sí ya es el triunfo de algo que se ha decidido, otros pueden desear acumular retos y triunfos y, así, cada uno mide el éxito de acuerdo a sus medios, intereses, sueños y anhelos personales.  
     La gente más realizada es la que se da a la tarea de ganar lo que desea para sí misma no en cantidad de las mismas sino en la obtención de sus triunfos.
     Hay muy buenos ejercicios a este respecto, uno simple es enumerar cómo te gustaría que fuera tu vida a diferencia de como es el día de hoy y poner un tiempo viable, creíble y alcanzable para obtener esa ganancia, esa meta lograda. 
     Otro es que si ya tienes un negocio propio o lo estás construyendo tengas una meta con un plazo determinado y juegues con todo para obtener la meta en dicho plazo. 
     Es muy importante observar que aunque todos tenemos derecho a ganar y he dicho que es un reto y un juego interesante, también ha que ver que muchos sólo sueñan pero no ganan continuamente ya que suelen jugar "a la segura" y esto les impide alcanzar el triunfo de lo que se proponen. Muchas veces, se justifican en las limitaciones externas pero es importante observar que la mayoría de los obstáculos, generalmente, no son externos, sino internos. 
     Piensa en algún objetivo específico que desees. ¿Qué tan grande es tu deseo de ganar? ¿Estás dispuesto a hacer lo necesario y lo que haga falta para obtener tu meta y ganar? ¿Harás lo que sea necesario para pasar de lo ordinario a lo extraordinario? 
     Si tus respuestas son afirmativas, seguramente obtendrás el éxito al busca lo necesario y ganarás siempre, encontrarás siempre algo para mejorar. Si al hacerte estas tres preguntas básicas una o más de tus respuestas son negativas, no pierdas el tiempo y enfócate en nuevas metas que de entrada estés dispuesto a alcanzar y ganar a toda costa. 
     Ganar es un ejercicio constante. Debes proponerte muchas pequeñas metas y habituarte a ver el triunfo acumulado de ellas. Siempre digo que el éxito es un hábito. Y también sé que al primer competidor que debes ganar cotidianamente eres tú mismo. 
     Hoy gánate a ti mismo, suma muchas pequeñas metas y habitúate día a día a ser más exitoso.

 


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