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Hay que coleccionar sueños, pero algunos deben ser tan grandes que nos motiven a actuar para llevarlos a la realidad. Hay que encontrar un sueño que nos dé razones suficientes para tomar acción; ése, que nos motiva a emprender.
     Hoy, enamórate de algún proyecto con la misma intensidad de esos enamoramientos ricos, como cuando acabas de conocer a alguien y te gusta. No importa la hora, no importa el esfuerzo o la distancia, deseas estar con esa persona, y construir y construir, y estar...
     Pues bien, si inicias un proyecto, enamórate de él, de los resultados que podrás obtener, crea una visión de cómo será el escenario al momento de lograr el objetivo.
    Una vez que lo tengas, pregúntate: ¿Qué estoy dispuesto a sacrificar por mi sueño? Quizás horas de descanso, quizás actividades con los amigos para aprender a desarrollar una nueva habilidad, quizás algunas copas el fin de semana, quizás olvidarte del televisor durante varios días…
    De nuevo te invito a echar mano de la escritura. Escribir te lleva a mover músculos y neuronas que el pensamiento no hará por sí solo. Describe tu sueño de la mejor manera posible y, a continuación, anota cuáles son esas pequeñas cosas o esas actividades que sacrificarías para alcanzar los resultados que deseas.    
    Pon en la balanza el valor de lo que sacrificarás y el valor de lo que deseas obtener. Pero no olvides que ‘sacrificio’ puede significar abstenerse de algo, cambiar algo en pos de la acción y del camino que te llevará al destino elegido. 
   ¿Dejarás esto sólo en un concepto emocional? ¿O tomarás papel y lápiz para ver en blanco y negro lo que deseas, lo que hay que sacrificar y lo que hay que hacer?

 


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