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     Max Weber, pensador, filósofo y sociólogo, propone que hay una gran diferencia entre El Poder y La Autoridad. El poder, se compra y se vende, se asigna y se restringe. Hoy eres padre de familia y "tienes poder" para formar a tus hijos, mañana tu hijo crece y él "te quita" ese poder. Hoy eres gerente en una empresa y "tienes poder" para incentivar, reprender, y muchas cosas más.  Mañana el director te quita el puesto y tú pierdes el poder que este puesto representa.
   La autoridad, propone Weber, es poder generar influencia a partir de valores. Y cuando se genera influencia puede uno perder el puesto o ya no tener cierto poder legal sobre un hijo y seguir siendo un modelo a seguir. No lo sigo porque el individuo tiene el poder de un puesto o posición determinado sino porque me inspira a través de sus valores, su visión, su misión, etc. 
     Valores como respeto, confianza, amor, tenacidad, constancia, ambición, empeño, etc. Son valores que inspiran, y mientras más valores desarrolle como persona un líder es más probable que obtenga más influencia.
     No se trata de que uno sea bueno o malo, el poder puede ser extraordinario cuando está bien alineado, y cuando se es un lider de autoridad y se tiene poder, eso puede llevarle a construir resultados colectivos extraordinarios.  Algo de lo más valioso de la autoridad sustentada en el desarrollo de valores es que irá contigo siempre, más allá del puesto de poder que tengas.
     Ya sea como padre o madre de familia, como compañero o jefe laboral, reflexiona en esto, escucha tus valores, percátate del valor de los mismo y vuélvete un líder de autoridad. No para buscar el aplauso de otros sino para propiciar un beneficio colectivo. Esta labor, bien enfocada suele traer en consecuencia muchos beneficios personales, inimaginables. Sólo hay que propiciar un buen balance entre el poder y la autoridad.

 


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