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     Un hábito muy común es el de desear algo que uno podría obtener pero no se ha obtenido debido a que los temores al rechazo o al fracaso lo impidieron. Si lejos de quedarnos petrificados ante un deseo que no se obtiene por razones similares, nos preguntáramos: ¿Qué es lo peor que puede pasar si...? Tendríamos una mucho mejor vida sin lugar a dudas. Tomaríamos más y mejores acciones.
     Podríamos no acercarnos a alguien que nos gusta o nos interesa conocer por temor al rechazo, pero, si nos preguntáramos: ¿Qué es lo peor que puede pasar si me presento?  ¡Que me rechace! y... ¿qué es lo peor que me puede pasar si voy más allá de ese temor? ¡Que mi ego quede herido! y... ¿qué pasa si voy más allá del ego? ¡Nada!   Luego entonces, si estoy dispuesto a ir más allá de lo peor que puede pasar... todo lo que queda es la posibilidad de ganar algo. 
     Este ejercicio que parece un juego, es sumamente útil para ver las posibilidades de alguna petición o negociación. Tanto a nivel personal como de negocios. Aprende a hablar más contigo mismo de una manera productiva, aprende a asesorarte y descubre que cuando sueles preguntar qué es lo peor que puede pasar ante dichas posibilidades, te darás cuenta de que los impedimentos suelen ser más juego del ego que de algo que realmente pueda afectar tu vida. Por el otro lado, atreverte a hacer, pedir y negociar más cosas, seguramente puede llevarte a una vida mejor con más logros y mejores resultados.

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