Picture
   ¿Por qué me tocó esta vida? ¿Por qué a mí? ¿Hasta cuándo... hasta cuándo? ¿Por qué siempre me haces lo mismo? 
     Queremos mejorar la vida, mejorar nuestras relaciones, nuestros negocios, pero... muchas veces no nos percatamos que entre nuestros hábitos está el de hacernos las mismas afirmaciones, negaciones o preguntar a a la gente con la cual nos relacionamos tanto en casa, como en el trabajo, las mismas preguntas que no nos llevan a ningún sitio o a algún cambio de conducta hacia otros resultados.
     En la calidad de las preguntas está la calidad de las posibles respuestas. No es lo mismo preguntar¿Por qué tengo tan mala suerte?, que preguntar ¿Qué puedo hacer para que mis circunstancias mejoren? No es lo mismo quedarnos atorados en un sentimiento de envidia hacia otra persona que está logrando lo que nosotros deseamos a preguntarnos proactivamente, ¿Qué está haciendo él o ella, que si yo lo hiciera podría también mejorar en el sentido que observo?
     Preguntar es un arte que requiere de primero escucharnos a nosotros mismos, negociar con nosotros y luego con los demás. Las preguntas impulsivas suelen no ser muy productivas, pero, si nos damos solo unos segundos para cuestionarnos acerca de lo que deseamos obtener con la pregunta que haremos o lo que deseamos avanzar en la negociación lejos de sólo recrearnos en el dolor de una discusión sin sentido, podremos hacer preguntas más productivas.
     Un buen ejercicio es ponerlo en práctica con alguien con quien no sueles perder los estribos de inmediato ya que al tener un poco de tiempo, esto te permitirá preguntarte primero cuáles podrían ser las mejores preguntas para avanzar en lo que negocies, no olvides lo importante de escuchar poderosamente la respuesta que te den aun cuando pudiera no gustarte. 
     La práctica constante te volverá más hábil y en consecuencia, un mejor negociador.

     Te invito a conocer Autoliderazgo - el libro, AQUÍ.

 


Comments


Comments are closed.