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     Muchas personas, viven en altos rangos de estrés y no se percatan de ellos porque están, en su estado, atentos a lo que ellos piensan son únicamente motivadores externos. Estas personas suelen sentirse intolerantes, iracundas y propensas a propiciar, aun sin pensarlo, en más conflicto y más estrés. Una persona puede manifestar su estrés de una forma distinta a otra. Pero en cualquier caso las conductas que genera está sensación suele ser no muy grata. De hecho, el estrás acumulado suele producir peores síntomas como enfermedades, desequilibrios conductuales, etc.
     Hay que prestar atención a la manera en que nos sentimos y percatarnos cuáles son los eventos y circunstancia que suelen generarnos más estrés. Saber cuáles son esos puntos o eventos donde es más evidente nos ayuda a tomar un mejor control de la situación.
     Observa en tu experiencia personal cuáles pueden ser esos eventos o circunstancias donde sueles sentirte estresado o molesto al grado de que puedes empezar a perder la paciencia.  Quizá es al hablar con cierta persona (puede ser un compañero de trabajo e incluso la pareja), al recibir órdenes de un superior, al verte en la necesidad de entregar un trabajo con urgencia, etc. 
     Si detectas dos o tres circunstancias evidentes que generan estrés en tu vida, observa también que con toda posibilidad, gran parte de esas sensaciones son creadas por tus propias interpretaciones de los eventos. Es decir: La frustración de que determinada persona no responda a tus expectativas te molesta y estresa. El sentir que no terminarás un compromiso a tiempo, te molesta y estresa. La falta de dinero para pagar algo que apremia, te molesta y estresa, etc. 
     Tres preguntas que pueden apoyarte:

     1. ¿Qué está pasando en mí, más allá del evento que me estoy permitiendo sentir como me siento?
     2. ¿Qué está en mi control para no dejarme influir por la situación y asumir la responsabilidad de mantener un mejor estado, una mejor interpretación de la circunstancia?
     3. ¿Dónde está la posible solución, a partir de mí para no permitirme llegar al extremo de esa molestia o estrés?

     Este simple ejercicio, consiente y constante puede ayudar a que, si existe una solución más allá de lo externo, es decir, a partir de tu propia interpretación a favor de las circunstancias, lo resuelvas. Si no está en tus manos solucionarlo, aceptarlo también ayuda. 
     Esto es solo un ejercicio, mucho influyen condiciones de alimentación, ejercicio, sueño, etc. Pero seguramente el ejercicio en algo puede ayudarte. Gran parte del estrés es propiciado por la actitud que un individuo tiene ante la vida, los problemas y dificultades que se le presentan. Es quizá hora de observar tus creencias y pensamientos y responsabilizarte de ellos con amor y trabajo constante. Un individuo que sabe controlar su estrés en consecuencia se relaciona de distinta manera con el entorno. Por supuesto, hay casos que requieren de un médico o especialista. Eso lo podrás determinar en tu ejercicio de observarte para detectar tus puntos débiles, trabajar en ellos y con un especialista o sin él, procurar una vida mejor para ti y los que te rodean. 

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     DEL AUTOR: Guido Rosas.com
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