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     ¿Cuánto me amo si sólo me alimento con carbohidratos que provienen de un aceite donde se han freído otros una y otra vez? ¿Grasas insanas que provocan una salud y un cuerpo que no me complacen? Mezclas de sabor donde el precio del placer de los minutos que me lleva comerlos me trasladan a horas, días y largos periodos de deterioros de salud que pago en consecuencia. ¿Cuándo aprendí que "la chispa de la vida" es un refresco lleno de químicos, azúcar y...? ¿Cuándo aprendí a demeritar el valor del líquido preciado que me mantiene con vida?

     Vive más tomando más agua
     El agua te quita la sed y mantiene tu cuerpo fresco. Limpia las toxinas de tu cuerpo. Tus músculos y tus articulaciones trabajan mejor. Es la mejor crema hidratante. Suprime el apetito y acelera el metabolismo. Beneficia el cerebro y beneficia el corazón al mejorar tu volumen de sangre y cuenta con muchos otros beneficios.
     Si le diéramos el justo valor a este líquido, estaríamos más que gustosos de cambiar un refresco gasificado lleno de químicos por un vaso de agua fresca. 
     Reinterpreta el agua, date cuenta de su poder, de su frescura e investiga más que repetir simples frases hechas acerca de sus beneficios y la próxima vez que tengas un vaso de agua frente a ti, toma conciencia del regalo que es para ti.  Sí, un verdadero regalo que puede disfrutarse a cada trago; mucho más cuando sabemos que debe haber entre un 65 y 75 % de este preciado líquido en nuestro cuerpo.

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