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     La comunicación humana se da a través de los sentidos. Así, cuando ves a alguien, lo escuchas, te toca, etc. sin planearlo emites una opinión o juicio o interpretación de ello. Cuando dos personas conversan o discuten, sucede un proceso del que generalmente uno no se percata: Todo el tiempo estamos pensando, juzgando, sentimos alguna emoción, etc. Cuando la conversación es placentera, no pasa nada porque esos procesos suelen ser a favor de la charla. El problema surge cuando estás discutiendo y es mayor el número de juicios, pensamientos, emociones e interpretaciones que escuchas.
     En mi libro Autoliderazgo, describo de manera figurada que todos tenemos en el interior una especie de tanque emocional en el cual vaciamos todo este tipo de emociones e interpretaciones. Cuando dos personas discuten, los "tanques" de ambas persona suelen llenarse al grado de que cuando ambos están llenos terminan por explotar en un arranque de gritos iracundos. Cuando estamos saturados, solemos perder la capacidad de conversar o negociar, y si bien uno no puede responsabilizarse del "tanque" del otro, sí puede hacerlo del propio. ¿Cómo?
     1. Cuando tengas que negociar algo importante con una relación difícil, el primero que debe estar claro en lo que debe negociar eres tú.
    2. Procura comunicar las cosas de la manera más enfocada posible y quítale todo tipo de opiniones, juicios y calificativos que la entorpezcan.
     3. Procura hacer preguntas que contribuyan a que la conversación avance y resuelva. Elimina preguntas innecesarias que sólo generan más emociones en contra.
     4. Escucha a la contraparte permitiéndole vaciar un poco su tanque emocional y tú mientras tanto procura no perderte en la palabrería sino propiciar continuar en lo que ha sido realmente importante en en número 1 de esta lista. 
     5. Mientras más te liberes de opiniones, juicios e interpretaciones innecesarias para mantenerte en un estado de tranquilidad buscando el verdadero propósito de lo que se habla, será más fácil llegar a una conclusión y determinación sin necesidad de gritos y panderazos.

     Siempre digo que la mejor manera de ejercitarse es iniciando con gente con la cual no sueles perder los estribos tan rápidamente. Y por supuesto, esto no es una receta mágica. Es sólo una herramienta que seguro te ayudará a mejorar tus procesos de comunicación.

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     DEL AUTOR: Guido Rosas.com
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